Por la mañana, tras levantarme, me asomo por la ventana y ZAS! Llueve. Sin pensarlo, vuelvo a la cama para dormir hasta tarde, con la idea de que si por la tarde deja de llover, salgo en bici.
Después de volver a quedar con Sergio y mi padre a las 5, veo que a eso de las 4.30 esta nublado, pero no cae ni una gota. Me visto, bajo al garaje y ZAS! Oigo como vuelve a llover, anulando así de nuevo la salida.
Total, que si salía, me iba a mojar, con lo que ello conlleva (resfriado seguro) y si no salía, no valía de nada que dijera ayer que empezaba a entrenar otra vez.

Solución: rodillo. Aunque no es la forma de entrenar que más me guste, no había más remedio que ese. Así que música a tope y a darle a los pedales a un ritmo muy bueno después de calentar un poco, con un par de apretones de los que arden las piernas a fondo.
Tras esto, unas abdominales y un poco de estiramientos para acabar.
Mañana? Mañana más!
GOOOO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario